Las restricciones impuestas en todo el mundo para contener la pandemia de COVID-19 hicieron que el pasado fuera el peor año en materia de comercio exterior para América Latina y el Caribe desde la crisis financiera mundial de 2008-2009, reveló este viernes un nuevo informe de la Comisión Económica para la región (CEPAL).

El documento detalla que las exportaciones regionales se contrajeron un 13%, mientras que las importaciones cayeron un 20%, aunque aclara que estas cifras fueron menores a las proyecciones hechas en agosto, gracias a que hubo un repunte de la demanda en los países socios de la región, especialmente en China.

La Comisión Económica para América Latina afirmó que el camino para remontar la crisis e impulsar la recuperación es la integración regional, junto con la reducción de las desigualdades de género.

Al presentar el informe en una conferencia de prensa virtual desde Santiago de Chile, la titular de la Comisión advirtió que, desde mediados de la década pasada, la región se ha “desintegrado” comercial y productivamente y que esto ha coincidido con su menor crecimiento en siete décadas.

“Esto es muy preocupante, porque el comercio intrarregional es el más conducente a la diversificación productiva, la internacionalización de empresas (principalmente las PYMES) y la igualdad de género”, agregó.

El estudio platea que para revertir esta desintegración, es necesaria una agenda compartida en materia de facilitación del comercio, infraestructura de transporte y logística, y cooperación digital para generar sinergias regionales en sectores clave.

Bárcena explicó que urge establecer mecanismos para superar la fragmentación del mercado regional y apoyar un repunte sostenible e inclusivo.

Arguyó que los beneficios de la integración están a la vista aún en el contexto de la emergencia que se está viviendo.

“La pandemia nos ha enseñado, por ejemplo en el turismo, que la gente opta por destinos o servicios más cercanos. Todos queremos sentirnos más seguros y preferimos no hacer desplazamientos a lugares lejanos”, citó y reiteró que si se amplía la integración, se puede aprovechar esta coyuntura para echar a andar una recuperación viable.

Apoyo a las mujeres

Además, subrayó que es vital impulsar la participación de las mujeres trabajadoras y emprendedoras en sectores dinamizadores y en las cadenas productivas regionales para una recuperación transformadora con igualdad de género y sostenibilidad.

El informe asevera que la especialización productiva y comercial combinada con la segregación de género en el mercado laboral condiciona la cantidad y tipo de empleo de las mujeres en el comercio internacional. Según datos de 2018, de diez países sudamericanos y México en 2018, una de cada diez mujeres trabajadoras participan en sectores asociados a las exportaciones.

Las mujeres se concentran en pocos sectores (industrial textil y confección y en algunos servicios como el turismo), mientras que los hombres están distribuidos en todos los sectores exportadores.

La responsable del organismo recordó que las mujeres han sido las más afectadas en la pandemia por varias razones: “Porque participan en sectores de alto riesgo; porque han sido muy presionadas respecto a la economía del cuidado; porque han tenido que volver a sus hogares para cuidar a sus niños, a adultos mayores, a los enfermos”, dijo.

“Hay pocos sistemas de cuidados en nuestra región y en ese sentido las mujeres han tenido muchas veces que dejar de trabajar para atender estas necesidades [atender a la familia]”, recalcó.

Explicó que también han sido perjudicadas por su alta participación en los sectores del turismo, el comercio, los restaurantes y otros servicios asociados al turismo.

Bárcena sostuvo que es vital apoyar a las mujeres en el mediano plazo “para que se puedan fortalecer en sus sectores de trabajo”.

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