Ecuador expandió el viernes una nueva reserva marina alrededor de Isla Galápagos, cuya biodiversidad inspiró la teoría de la evolución de Charles Darwin, el área protegida se amplió en 60.000 kilómetros cuadrados para proteger a especies migratorias en peligro.

Extender la reserva es el primer paso en un plan acordado por Ecuador con sus vecinos cercanos Colombia, Costa Rica y Panamá, en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Glasgow el año pasado, para crear un corredor submarino común, a través del cual las especies amenazadas por el cambio climático y la pesca industrial puedan migrar.

La reserva de Galápagos existente, una de las más importantes del mundo, tiene una extensión actual de 138.000 kilómetros cuadrados, y la nueva área de conservación ampliará la protección a unos 198.000 kilómetros cuadrados.

“Hoy estamos declarando Reserva Marina a una zona de 60.000 kilómetros cuadrados, o lo que equivale a un área tres veces el tamaño de Belice”, dijo el presidente Guillermo Lasso, después de firmar el decreto de creación de la nueva reserva a bordo del barco Sierra Negra fondeado en Puerto Ayora, en la isla Santa Cruz.

“Al contrario de lo que muchos pensarían, la preservación de la vida marina es amigable con el planeta, pero además es rentable”, añadió.

Lasso dijo durante la cumbre de las Naciones Unidas que esperaba que el plan de crear una nueva reserva obtendría financiamiento a través de un intercambio de deuda de conservación. Sin embargo, el mandatario no reveló el viernes ningún detalle de los mecanismos que utilizará para obtener recursos para financiar la nueva área.

Los ambientalistas aseguran que la nueva reserva ayudaría a la protección de al menos cinco especies en grave peligro, incluidas especies de tiburones y tortugas, que migran entre las Galápagos y la Isla del Coco en Costa Rica.

A pesar de que reducirá el espacio actualmente autorizado para la actividad de la importante flota pesquera industrial ecuatoriana, no evitará la presencia de una flota de unos 300 barcos industriales principalmente chinos, que cada año se instalan en aguas internacionales al borde de las islas para capturar calamar gigante.

El impacto de esta flota en el ecosistema de Galápagos aún no ha sido determinado por la nación sudamericana.

Las islas fueron declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 1978 debido a su gran cantidad de flora y fauna terrestre y marina.

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