La penúltima crisis a la que se enfrenta la Administración de Joe Biden se ha complicado más este jueves con la dimisión del enviado especial de la Casa Blanca para Haití, Daniel Foote, que considera “inhumanas” las expulsiones de los migrantes haitianos que estaban retenidos desde hace días en el caótico e improvisado campamento bajo el puente internacional de Del Río, que conecta Ciudad Acuña (Coahuila, México) con el Estado de Texas.

Foote fue nombrado para el puesto tras el asesinato a tiros el pasado mes de julio del presidente de Haití, Jovenel Moïse. Además del magnicidio, el país sufrió en agosto un devastador terremoto que causó casi 2.200 muertos y más de 12.000 heridos, y generó una crisis humana para más de medio millón de personas. El diplomático considera que el “Estado colapsado” de Haití no puede soportar además el regreso de los migrantes deportados, en contra de lo que planea Washington, que busca incrementar el la frecuencia de los vuelos de repatriación.

Un agente fronterizo amenaza con una soga a un grupo de migrantes en el río Grande, entre Texas y México, este 19 de septiembre.

En su carta de dimisión, fechada este miércoles y presentada al secretario de Estado, Antony Blinken, Foote anuncia su renuncia inmediata “con profunda desilusión”. “No permitiré que me asocien con la decisión inhumana y contraproducente de Estados Unidos de deportar a miles de refugiados haitianos e inmigrantes en situación irregular a Haití, un país donde los funcionarios estadounidenses están encerrados en cuarteles seguros debido al peligro que significan las pandillas armadas en la vida cotidiana”, relata el diplomático.

Foote considera malograda la intervención de Washington en Haití. “El enfoque de nuestra política para Haití sigue siendo profundamente defectuoso y mis recomendaciones han sido ignoradas y descartadas, cuando no modificadas para proyectar una narrativa distinta de la mía”, expone.

Haití está devastado por “la pobreza, el crimen, la corrupción gubernamental y la falta de recursos humanitarios”, prosigue el funcionario en su misiva, que concluye con que “un Estado colapsado no puede proporcionar seguridad o servicios básicos, y la presencia de más refugiados alimentarán más desesperación y más crimen”. Como anotación final, Foote advierte que si se producen más desgracias sobre Haití provocarán consecuencias “calamitosas”, no solo para ese país “sino para Estados Unidos y los vecinos en el hemisferio”.

De los cerca de 14.000 migrantes que llegaron a contarse la semana pasada en el asentamiento en la ciudad de Del Río (Texas), solo quedan la mitad, ya que muchos han sido detenidos o expulsados en vuelos de vuelta a Haití. Otros decidieron volver a cruzar la frontera y asentarse en México, para evitar ser deportados.

Las crudas imágenes capturadas la semana pasada por los medios de comunicación que mostraban a agentes de fronteras a caballo persiguiendo a los migrantes que habían cruzado a territorio estadounidense e intentando impedirles que accedieran al precario campamento desataron un escándalo que llevó al Departamento de Seguridad Nacional a abrir una investigación. La Administración de Biden ha anunciado este jueves que suspenderá temporalmente el despliegue de agentes montados a caballo en ese paso fronterizo.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here