Róger era tan solo un niño y estaba muy nervioso, sentía mariposas en su estómago. La brisa marina le golpeaba la cara y su vida estaba a punto de cambiar para siempre. Intentó calmarse conforme la lancha se adentraba en el mar.

Luego de algunos minutos, el motor se detuvo y recibió la señal de su tío. Era ahora o nunca. Cerró los ojos, contó hasta tres y saltó.

Se sumergió en el agua por primera vez en su vida y por unos segundos – lo que pudo resistir sin respirar – vio un mundo totalmente nuevo para él. Una especie de jardín celestial, de tierra prometida bajo el agua, que danzaba entre peces multicolores, algas y corales vivos, que cantaban melodías de color turquesa.

Róger, como cualquier otro niño de la costa caribeña costarricense, jugaba en la arena y saltaba sobre las olas con sus primos, pero ese día, hace 12 años, su tío lo invitó a ir de pesca.

Si bien Róger sigue experimentando las mismas sensaciones cuando se sumerge bajo el agua tibia del Caribe: emoción, alegría, asombro y felicidad absoluta, hay un sentimiento mayor que le mueve hoy en día: la responsabilidad de proteger su amado mar.

Róger Colomar sigue siendo parte del Centro Comunitario de Buceo Embajadores del Mar y pasa sus días apoyando investigaciones y proyectos de conservación de playas y corales marinos, aun cuando deba trabajar por la noche en un bar de Puerto Viejo para ayudar a su abuela a mantener el hogar.

Superar las dificultades y proteger el mar

La gran riqueza natural de la comunidad y su océano contrasta con la pobreza, las limitadas oportunidades y la penetración del crimen organizado y el narcotráfico. Puerto Viejo se encuentra en el municipio de Talamanca, que, de los 82 cantones de Costa Rica, ocupa el lugar 81 en el ranking de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Para Róger y otras 30 personas jóvenes, ser Embajadores y Embajadoras del Mar representa una oportunidad para superar las adversidades y encontrarle sentido a la vida en medio de las dificultades y amenazas que viven.

“La mayoría de las y los jóvenes de mi escuela se han visto envueltos en problemas criminales, han caído en el narcotráfico o están actualmente en prisión. Hay que tener mucha disciplina y criterio para no caer en esto” cuenta Esteban Gallo de 23 años, otro joven buzo de Puerto Viejo, que también se ha propuesto ser parte de este movimiento en favor de los arrecifes de coral.

“El Centro nos ha ofrecido un propósito en la vida. Conectarse con el mar es una forma bonita de tener un proyecto vital y alejarnos de las cosas malas “, afirma Anumí Sassaroli, de 17 años, quien recién concluyó sus estudios de secundaria y forma parte activa de este grupo que ha encontrado en el mar la inspiración para su futuro.

A través de un convenio entre el Centro de Buceo y Naciones Unidas, con el apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), esta generación de jóvenes recibe apoyo continuo en su capacitación de técnicas de buceo, identificación, monitoreo y restauración de corales, campañas de limpieza de playas y emprendimientos juveniles.

Se trata de fortalecerse como personas y líderes comunales con el único propósito de continuar trabajando en la protección de los arrecifes, su futuro y el de su comunidad, una vez finalizado el proyecto de diseño y construcción a cargo de la UNOPS y la puesta en marcha del alcantarillado sanitario en Puerto Viejo bajo la gestión de la empresa pública Acueductos y Alcantarillados.

“Establecer colaboraciones con organizaciones comunitarias es fundamental para el cambio cultural que se requiere en la operación del sistema de gestión de aguas residuales, o sea que invertir en el fortalecimiento de las capacidades de la juventud es invertir en el futuro. Serán ellas y ellos, quienes se encarguen de ver la evolución del arrecife, cuando ya esté en funcionamiento la planta de tratamiento”, explicó Alejandro Rossi, Representante de UNOPS en Costa Rica.

Durante muchos años la costa de Puerto Viejo se ha visto gravemente afectada por la falta de tratamiento de aguas residuales. Por eso el Instituto de Acueductos y Alcantarillados (AyA), junto con la UNOPS, comenzó a construir en 2020 el nuevo alcantarillado sanitario y planta de tratamiento de aguas residuales que permitirá reducir las fuentes de contaminación del arrecife.

Ese mismo arrecife que Róger, Esteban, Anumii y sus colegas han propuesto salvar.

“Una vez que la planta de tratamiento esté funcionando, las personas también necesitarán saber que no pueden tirar basura ni residuos al mar, que no deben pisar los corales, que debemos conservar el arrecife, sino no servirá de nada todo este esfuerzo”, explica Anumí sobre el rol que las personas jóvenes del Centro de Buceo esperan asumir en el futuro como complemento a estas obras de infraestructura sanitaria.

Esta tarea no será nada fácil si consideramos que muchas personas en la comunidad aún no le dan el valor a la protección del mar, pues su mayor preocupación es el sobrevivir en el día a día con las pocas oportunidades y un limitado acceso a la educación ambiental.

Gracias a este proyecto conjunto del AyA y la UNOPS las y los jóvenes se capacitan para forjar un camino hacia un futuro sostenible para Puerto Viejo.

“Sueñan con ser instructores profesionales de buceo, montar sus negocios relacionados con esta actividad y continuar preservando la riqueza natural del lugar. Es impresionante sentir su alegría y pasión por la protección del océano. Para Naciones Unidas es un honor acompañar a la juventud de esta comunidad a alcanzar sus sueños y a inspirar a muchas otras personas jóvenes para dar un paso al frente y asumir la responsabilidad de ser un Embajador del Mar”, destacó Allegra Baiocchi, coordinadora residente de ONU en Costa Rica.

Con esta iniciativa Naciones Unidas apoya a Costa Rica en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el número 14 que busca “Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”.

En Costa Rica la UNOPS ha gestionado en los últimos 5 años más de 15 obras de infraestructura, entre ellas tres proyectos específicos relacionados con el agua y el saneamiento.*

El Día Mundial de los Océanos se celebra cada 8 junio y busca informar sobre el impacto de los humanos en el océano, desarrollar un movimiento mundial de ciudadanos por el océano y movilizar y unir a la población mundial en un proyecto para la gestión sostenible de los océanos.

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