Demostremos lo que somos, demostremos la guerra que luchamos y que siempre salimos victoriosas

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De Araceli Aguilar Salgado

ingeniería , una de las profesiones más valoradas
en nuestra sociedad, tiene los porcentajes
Más bajos de mujeres y proyecta
una imagen fuertemente masculina

Demostremos lo que somos, demostremos la guerra
que luchamos y que siempre salimos victoriosas

Los estereotipos asociados a algunas carreras profesionales, tienen un marcado estigma social como lo es cualquier carrera del ramo de la Construcción, etiquetada solo para hombres.

¿Será por la cultura machista? ¿Por la costumbre de ver a las mujeres como sexo débil? ¿Por el afán de algunos parece frágil? ¿Una combinación de todas las anteriores? Ya que, durante muchos años, la construcción ha sido considerada una actividad exclusiva de hombres, y aunque cada vez hay menos prejuicios contra las mujeres que eligen disciplinas directamente relacionadas con este ramo, como ingeniería o arquitectura, hay una brecha enorme de desigualdad.

Aunque las mujeres han logrado destacarse en esta ‘profesión de hombres’, falta terreno por ganar. Nos enfrentamos a muchos obstáculos internos y familiares a veces tus padres no entienden que se tienen las mismas capacidades que los hombres para afrontar esa profesión , y ya en lo laboral a los inicios de cada obra siempre noto que genero cierta desconfianza por el hecho de ser mujer y si he tenido que trabajar más duro para conseguir ser respetada por colegas, compañeros y clientes, ya que entre caballeros ingenieros es muy difícil trabajar pero no imposible, les cuesta mucho reconocer que una mujer también es igual en los profesional, no les agrada recibir órdenes de una mujer.

Sé que con el pasar de los años la situación cambie  y que las mujeres no tengamos que estar demostrando día a día por qué tienen esa profesión de ser Ingeniera Civil, Constructora, Topógrafa, podemos y estamos incorporándonos de manera gradual este ramo de la construcción, en incluso en un futuro no muy lejano poder trabajar en equipo con la sociedad en su conjunto para poder mejorar las condiciones que se atreven a enfrentar retos en un mundo históricamente masculino, espero seamos tomadas en cuenta para tener acceso a un trabajo digno y mejor remunerado, ese es el reto.

Por lo que estimo que las mujeres debemos redoblar esfuerzos en las acciones necesarias para moderar la distancia entre los géneros frente a la participación plena de la actividad humana integral. Debemos insistir en la aspiración legítima de que al margen del género, se nos trate en equidad de circunstancias y posibilidades frente a los varones. Mucho hemos avanzado, pero queda mucho camino por andar.

La voz de las mujeres ha mostrado una vez más que es necesario transformar los patrones culturales para que, tanto en el espacio privado, como en el público, sean lugares todas y todos podemos apropiarnos, desarrollarnos y en los cuales podamos ejercer nuestros en igualdad de condiciones.

La importancia de estas actividades estriba en que ingeniería y arquitectura, como pilares de la industria de la construcción, abordan un sinfín de campos en el desarrollo de servicios, obras y proyectos de infraestructura, que son de gran impacto para el mejoramiento económico de cualquier país. Así también, generan conocimientos que se aplican de diversas maneras para obtener las más innovadoras alternativas de solución; y en ambas disciplinas, hombres y mujeres han dedicado su vida para tener ciudades desarrolladas y con mejores servicios, actualmente en México, egresan un promedio de 18 % de ingenieras y 35 % de arquitectas del total del colegiado de estas disciplinas, cifras que se han mantenido en la última década. No obstante, aun cuando el porcentaje ha incrementado, la brecha de desigualdad es enorme, no sólo en número de contratos sino en remuneración económica.
Pese a los discursos oficiales, a los compromisos públicos de los políticos (salvo contadas excepciones), la realidad es otra. Se requiere de una concientización profunda para que se considere a las mujeres en igualdad de circunstancias y con los mismos derechos; voluntad política y verdadero cambio de la concepción estructural y cultural en nuestro ramo. Por ello, hombres y mujeres de las diferentes ingenierías hemos participado en magníficas obras que requerían esfuerzos multidisciplinarios de diseño y construcción de edificaciones hasta de tres niveles, diseño estructural de edificaciones, carreteras, ensayos de laboratorios, avances técnicos relacionados con la Topografía (como por ejemplo el uso de programas de diseño asistido por computadora, el uso de sistemas de información geográfica para diversas aplicaciones, fotografías satélite para diseñar grandes obras, etcétera), diseños hidráulicos para obras de riego, diseño de tuberías para edificaciones y para llevar agua a las ciudades, comunidades así como muchas otras aplicaciones de la Ingeniería Civil.

¡Parece inimaginable la cantidad de trabajo que pueden generar las ingenierías! Por ello se requieren esfuerzos de equipos multidisciplinarios que aportan sus mejores conocimientos para lograr los avances de la civilización, y es porque los lugares habitables jamás se han construido solos.

Debo mencionar que las mujeres siempre procuramos integrarnos a las actividades que implican civilización. Muchas mujeres hemos tenido que participar al igual que los hombres en la construcción y reconstrucción de viviendas, puentes, carreteras y demás. Eso ha implicado tener que dirigir a equipos de trabajo en labores diversas, desde la limpieza inicial del inmueble a utilizar para la obra civil, hasta la inauguración al final de la obra

Tradicionalmente se llamó “constructores” a quienes participábamos en el diseño o manipulación de elementos para construir sitios adecuados a fin de que la especie humana pudiera habitar. Y así surgieron dentro de las civilizaciones conocidas los constructores que nos han dejado su legado. A unos se les llamó arquitectos, y a otros se les llamó ingenieros. Pero todos eran simplemente constructores, porque aún no existía delimitación entre las competencias propias de cada profesión constructiva.

Debemos recordar también que la Ingeniería Civil, Construcción, surgió como profesión reguladora de las obras civiles conforme a las necesidades de cada país. También que después de los desastres que periódicamente suceden en diferentes partes del mundo quedan destrucción y hambrunas. Es entonces cuando más se necesitan hombres y mujeres para que dirijan las reconstrucciones en las ciudades desoladas.
El máximo auge de la Ingeniería Civil se presenta cuando hay crecimiento de la población en algún país: al aumentar la población se requieren nuevas obras para cubrir las necesidades de vivienda, transporte, comunicaciones y demás.

Debido a la multiplicación de la población en algunos lugares, y en base a que gradualmente los países más civilizados han permitido que las actividades entre hombres y mujeres sean similares, ha sido necesario que las universidades admitan a mujeres interesadas en estudiar Ingeniería Civil. Pero como los avances de la civilización llegan muy lentamente a ciertas poblaciones, en muchos países aún se acostumbra llamar a las mujeres “ingenieros civiles” en vez de “ingenieras civiles”, y las mujeres que trabajamos ingeniería aún somos muy escasas. Con frecuencia, las mujeres que desean ejercer la Ingeniería Civil tienen que emigrar para poder hacerlo.

Con el crecimiento poblacional de los últimos siglos, en muchos países las mujeres hemos demostrado interés por desempeñarnos en otros campos de actividad que no fuera exclusivamente el hogar y el cuidado de los hijos. Vimos a nuestros hijos varones crecer, estudiar y desempeñarse como ingenieros, abogados, médicos, etcétera, y ello nos inspiró a las mujeres a través de las últimas décadas para contribuir al desarrollo de una mejor civilización que nos permitiera a todas y todos vivir en condiciones más adecuadas. Para educar a las nuevas generaciones en el sentido de que las mujeres podemos aportar dentro del hogar y también fuera de él.

Sin embargo, también soy testigo sobre a equidad de género, situación que involucra un trato imparcial de mujeres y hombres, según sus necesidades respectivas, ya sea con un trato equitativo o con uno diferenciado pero que se considera equivalente por lo que se refiere a los derechos, los beneficios, las obligaciones y las posibilidades que junto con ello es fundamental modificar los patrones culturales, porque no sólo basta con normas legales, es necesario el convencimiento incluso de la propia mujer de su derecho inalienable a ser considerada y respetada en igualdad de condiciones que el varón, a convencerse de que salvo la diferencia de género, científicamente hombres y mujeres somos iguales, con las mismas aptitudes para capacitar nuestra fuerza de trabajo y con idénticas potencialidades para incorporarnos a la vida política, social y económica, Es verdad que la mujer en lo socioeconómico no ha podido desprenderse de las responsabilidades que involucran atender la casa, el trabajo y lidiar con la pobreza, Ideológica y psicológicamente aún pesan sobre nosotras los patrones culturales de género arrastrados por siglos, que asignan roles al hombre y a la mujer muy diferenciados entre sí.

Debemos modificar la tradición de los roles de género laboral y doméstico que nos persiguen, y multiplicar la participación decidida en las instituciones públicas y de la vida política desde la comunidad, colonia, municipio. Me sorprende conocer sobre algunos matriarcados en los que lo que se vive no es como quizás suponemos, no hay roles invertidos, mujeres realizando lo que el hombre hace como él lo hace; no, en este caso las ingenieras constructoras campo en el cual sólo los hombres podían trabajar y ahora ya también las mujeres participamos en dicho ámbito del ramo de la construcción somos mujeres totalmente activas en la vida económica, somos sostén de familia.

Sólo una sociedad que escucha a todas y todos como iguales,
es capaz de vencer los retos y dar el salto para ser mejores.

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