Tras la aparición de la mutación del coronavirus Ómicron, de la que Sudáfrica y Botsuana notificaron por primera vez a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 24 de noviembre de 2021, la agencia de la ONU reiteró que habrá que esperar otras dos semanas para saber más sobre su capacidad de transmisión y su peligrosidad.

En Ginebra, el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, insiste en que las informaciones que sugieren que Ómicron es altamente transmisible son sólo datos en fase preliminar.

Restricciones de viaje innecesarias

Lindmeier también mostró en contra de las prohibiciones generales de viaje impuestas a ciertas naciones, excepto en el caso de los países cuyos sistemas sanitarios no pudieran asumir un aumento de los contagios.

“Es preferible preparar a los países y sus sistemas sanitarios para los posibles casos que puedan llegar, porque podemos estar bastante seguros de que esta variante Ómicron se va a propagar”, declaró.

La mutación Delta, que este verano fue declarada variante de preocupación, es ahora la “predominante” —añadió Lindmeier”— con más del 90% en todo el mundo. Así es como se comporta este virus y lo más probable es que no podamos aislarlo entre los países”.

Lindmeier pidió prudencia ante las reacciones precipitadas a los informes sobre la capacidad de infección de Ómicron.

“No es momento de desmoralizarse, recabemos primero la mayor información posible para hacer la evaluación correcta del riesgo en función de los datos que obtengamos y partamos de ahí”, dijo.

“No nos preocupemos, ni nos confundamos, por datos aislados; todos son importantes por separado, pero que hay que reunirlos para evaluarlos en su conjunto”, agregó.

Una enfermera en un hospital de campaña en Nasrec, Johannesburgo.

Equipo de refuerzo para el brote de Sudáfrica

La agencia anunció el envío de un equipo técnico de refuerzo a la provincia sudafricana de Gauteng para hacer un seguimiento del Ómicron y ayudar a rastrear los contactos, en medio de un pico de reinfecciones por coronavirus.

La última semana de noviembre, Sudáfrica notificó un aumento del 311% de nuevos casos, con respecto a la semana precedente, informó la OMS el jueves.

Los casos en provincia de Gauteng, donde se encuentra Johannesburgo, han tenido un incremento de un 375%, semana tras semana. Los ingresos hospitalarios han aumentado un 4,2% en los últimos siete días con respecto a la semana anterior. Asimismo, las muertes relacionadas con COVID-19 en la provincia aumentaron un 28,6% con respecto a la semana previa.

Al referirse al despliegue del equipo de refuerzo, el doctor Salam Gueye, director regional de Emergencias de la agencia de la ONU para África, señaló que sólo 102 millones de africanos —el 7,5% de la población del continente— están ya completamente vacunados y que más del 80% no ha recibido ni siquiera una dosis. “Se trata de una brecha peligrosamente grande”, indicó.

En un comunicado, la OMS mencionó que Sudáfrica está teniendo más pacientes que contraen COVID-19 tras haber sido contagiados, algo no observado con las variantes anteriores, según un microbiólogo del Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles del país.

Para acelerar los estudios y reforzar la respuesta a la nueva variante, la agencia, en colaboración con los gobiernos africanos, urge a los países de la región a secuenciar entre 75 y 150 muestras semanales.

Hemos ganado tiempo

La detección y la notificación a tiempo de la nueva variante por parte de Botsuana y Sudáfrica ha permitido ganar tiempo al mundo“, sostuvo Matshidiso Moeti, director regional de la OMS para África.

“Aún estamos a tiempo, pero debemos actuar rápidamente e intensificar las medidas de detección y prevención. Los países deben ajustar su respuesta al COVID-19 y evitar que una oleada de casos se extienda por toda África y desborde los centros de salud con ya escasos recursos”.