La Argentina, en un partido en el que puso a prueba su resistencia al dolor, venció a Brasil en el Maracaná. El 10 argentino ha logrado lo que no pudo Maradona: ganar una Copa América.

Un gol de Ángel Di María sepultó el invicto de un Brasil que no perdía desde noviembre de 2019. La Canarinha, una aplanadora del torneo, quedó frustrada ante una defensa argentina que montó una barricada.

Argentina ha ganado su decimoquinta Copa América con una selección en plena transición. El entrenador Lionel Scaloni echó mano de la juventud para rehacer a un equipo que fue duramente golpeado en el Mundial de Rusia 2018. Messi, de 34 años, se hizo cargo de comandar al pelotón. Durante el torneo continental anotó cuatro goles y llevó al equipo a mostrar su mejor cara.

Tras el final del partido contra Brasil, todos le cargaron en hombros para alzarlo por los aires. No era para menos. El rosarino consiguió su primer título con la selección absoluta tras perder una final de la Copa del Mundo en 2014 y tres finales de Copa América ante Brasil (2007) y Chile (2015 y 2016).

Brasil lo intentó hasta el último. El comandante Neymar, sin brazalete de capitán, llevó a sus compañeros a atacar cualquier espacio o grieta que dejara la Albiceleste. Lo intentaron con Richarlison, pero no hubo suerte. Emiliano Martínez negó cualquier ataque de la Canarinha. Tite, desesperado, mandó al campo a un Vinicius que solo había jugado contra Ecuador.

Emerson encontró profundidad al ataque, pero no gol. El tobillo derecho del argentino Gonzalo Montiel resumía la resistencia argentina: lleno de sangre, pero firme. Messi, incluso, tuvo la oportunidad para hacer el 2-0, pero ya las piernas no le respondieron. Brasil presionó; Argentina aguantó. Y eso fue la clave. Messi, enfundado de la albiceleste, ya sabe lo que es ganar.

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