La disputa entre la guerrilla y los grupos de autodefensas lo desplazó dos veces. Cuando cesó la violencia, regresó a Dabeiba y ahora está motivado con la indemnización económica que recibe como víctima del conflicto armado y que invertirá en mejorar su casa y las cosechas para seguir su vida en el campo.

Antonio Restrepo es un campesino orgulloso de sus raíces. También es una de las 164 personas que recibieron indemnizaciones económicas por parte de la Unidad para las Víctimas, como medida de reparación por los hechos victimizantes que sufrieron durante el conflicto armado en Dabeiba y Uramita. Entre ellos, fueron priorizadas personas mayores, con enfermedades graves, discapacidades e indígenas.

Recuerda que en los años noventa “estaba asentada la guerrilla y cuando llegaron los paramilitares nos dijeron que nos fuéramos o nos moríamos. Yo no quería vender mi finca, pero me amenazaron: si usted no vende le compramos a la viuda más barato”.

No fue su único destierro forzado. Consiguió una “cuadra de tierra” en una vereda de Dabeiba, pero hasta allí también llegó el conflicto armado y los grupos armados ilegales lo desplazaron. Relata que “me fui para Medellín y me tocó pedir limosna, porque vender piña en una carretilla en la ciudad es para sobrevivir con seis hijos y una esposa”.

Entonces, volvió a Dabeiba, donde por varios años recibió ayuda humanitaria para su subsistencia. Su reparación se completó esta semana al tener en sus manos morenas y encallecidas la carta de dignificación en la que la Unidad para las Víctimas reconoce que sus derechos fueron vulnerados por el conflicto armado y la notificación del giro bancario de su indemnización económica.

Al emprender el viaje de regreso a su vereda, Antonio es consciente de que “las víctimas que estamos aquí no alcanzamos a recuperar lo que perdimos, familia, fincas, de todo, pero estamos contentos porque con esta indemnización podemos tener una vida mejor. Tengo una parcela y mi pensado es trabajar con café cacao, animalitos y arreglar la casita”. 

Avances en reparación individual y colectiva

Según el director de la Unidad para las Víctimas en Antioquia, Wilson Córdoba Mena, no solo es la oportunidad de que reciban esta compensación económica, “sino devolverles la esperanza que en el pasado dañó la tragedia de la violencia. Con esta esta jornada de reparación completamos las 4.000 indemnizaciones administrativas en Dabeiba para una inversión total de más de 36.500 millones de inversión”.

Además, destaca la implementación actual de los planes de reparación colectiva a campesinos e indígenas, de retornos y reubicaciones de desplazados, la atención sicosocial y la entrega de dotaciones para mejoramiento de infraestructura comunitaria (escuelas, centros de salud, casetas, cultivos) y emprendimientos de las víctimas.

Entre julio y agosto, 7.025 víctimas en 110 municipios antioqueños son indemnizadas con una inversión superior a 57.000 millones de pesos. 

Durante los 10 años de la implementación de la Ley de Víctimas, de las más de 1.180.000 personas reparadas con esta medida en Colombia con 9 billones de pesos, casi 290.000 corresponden a Antioquia.   

En total, la Unidad para las Víctimas ha invertido más de 14 billones de pesos en Colombia. Antioquia es la región más beneficiada con 3,2 billones en Antioquia. 

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