Se esperaba que la participación fuera una fracción de lo que vio el estado en noviembre pasado. Sin embargo, incluso con menos votos para contar, los resultados en algunas carreras podrían tardar en surgir. La extensión del voto por correo todavía está en vigor, y muchas papeletas de voto ausente no se contarán hasta una semana después de las elecciones.

 Los neoyorquinos participaron este martes en las elecciones primarias a la alcaldía, tras una campaña dominada por el aumento de la violencia y con la atención puesta en el Partido Demócrata, ya que su aspirante es quien más opciones tiene de convertirse en el alcalde de la postpandemia.

 Sin carreras presidenciales o del Congreso en juego, se esperaba que la participación fuera una fracción de lo que vio el estado en noviembre pasado. Sin embargo, incluso con menos votos para contar, los resultados en algunas carreras podrían tardar en surgir.

La expansión del voto por correo en la era de la pandemia de Nueva York todavía está en vigor, y muchas papeletas de voto ausente no se contarán hasta una semana después de las elecciones. Los resultados podrían demorar más en la ciudad de Nueva York, que utiliza la votación por clasificación para decidir los ganadores en muchas contiendas, incluida la carrera demócrata por la alcaldía.

Ese es un sistema en el que los votantes clasifican hasta cinco candidatos en orden de preferencia y los que tienen el desempeño más bajo son eliminados en una serie de rondas computarizadas de conteo de votos hasta que solo quedan dos candidatos.

 Entre votos y promesas

El principal favorito, el expolicía y actual presidente del distrito de Brooklyn, Eric Adams, fue uno de los contendientes más madrugadores y decidió ejercer su derecho de voto a las 6:30 de la mañana hora local, solo 30 minutos después después de la apertura oficial de los colegios.

 El veterano político acudió a votar con su hijo al colegio Thaddeus Stevens, en el barrio de Bedford.

En un emotivo discurso, Adams evitó uno de los temas que más apoyos le han granjeado durante la campaña, su promesa de acabar con el aumento de la violencia reforzando el cuerpo de Policía.

En su lugar, prometió a los neoyorquinos que si él es el nuevo alcalde, la ciudad servirá a todos sus ciudadanos y no los traicionará.

“No me juzguen por el éxito con base en el resultado de estas elecciones. Mi éxito es el camino. Este ha sido un camino increíble. De un niño en el suelo, uno de entre el 2% (de personas) que es atacado por policías, ahora puede convertirse en el nuevo alcalde que esté a cargo del Departamento de Policía. Esto es el sueño americano”, dijo arropado por sus seguidores.

Otro de los grandes favoritos según las encuestas, el empresario y excandidato presidencial Andrew Yang, también fue madrugador y, además, se desvivió en una larga jornada con una decena de actos en sendos colegios electorales.

 En una de estas escalas, en el colegio Louis Brandeis en el acomodado barrio de Upper West Side en Manhattan, Yang no dejó escapar la oportunidad de sacar a colación la cuestión de la seguridad, acompañado como estaba por el presidente de la Asociación de Bomberos Uniformados, Andrew Ansbro, que lo ha respaldado en la campaña.

En su comparecencia, Yang remarcó que el sindicato de capitanes de la Policía también apoya sus aspiraciones políticas.

“Necesitamos brindar una seguridad pública genuina a los neoyorquinos, y tanto los capitanes de la policía como los bomberos saben que yo soy la elección correcta para que el alcalde pueda brindar esa seguridad que nuestras familias esperan y se merecen”, dijo Yang.

En las distintas encuestas electorales, el aumento galopante de la violencia en la ciudad se ha distinguido como la principal preocupación de los votantes por encima de la pandemia, el desempleo, la atención médica o la crisis económica.

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