Hoy se cumplen 211 años del Primer Grito de Independencia y a esta hora se desarrollan actos conmemorativos por el 10 de Agosto, en la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro.

El presiente Lenín Moreno no estuvo presente en la ceremonia militar, el tradicional discurso fue presentado por la vicepresidenta de la República, María Alejandra Muñoz, quien básicamente explicó el sentir del 10 de agosto de 1809.

La Segunda Mandataria se refirió a la emergencia sanitaria del coronavirus y habló sobre la necesidad de reinventarse. “Hemos empezado la primera fase, de una de las más grandes batallas de la historia, la batalla humanitaria para hacer frente a una pandemia agravada con la globalización, que amenaza con invisibilizar a los que menos tienen”.

Reconoció que la pandemia sacudió las estructuras económicas a escala global y que su impacto en la vida, empleo e inequidades sociales son “incalculables e improyectables”. Vinculó la gesta del 10 de Agosto, con la lucha por una nueva libertad, rescatando la ética y el bien común.

“Hoy luchamos por una nueva libertad, la libertad de nuestros actos, la libertad de someter nuestros actos al pacto social, para nunca actuar por encima de los demás, para someternos a la Constitución y a la Ley con decisión”, mencionó.

Además, resaltó la capacidad de reacción y el trabajo que cumplió el Ejército durante la emergencia sanitaria.

En su intervención agradeció a los uniformados por la “promesa cumplida” que les hiciera el Presidente de la República, Lenín Moreno, en agosto del 2017, de “respetarlos, dirigirlos como Comandante en Jefe y confiar en ustedes”.

Muñoz también habló del futuro del Ecuador, en medio del covid-19. En esa línea, aseguró que todos los planes y proyectos nacionales e institucionales, deben y se están revisando a la luz de las consecuencias y de las lecciones de la pandemia.

“Que lejos de desaparecer es preciso enfrentarlas para desacelerar su daño y que sin lugar a dudas, será el contexto que nos marcará en los próximos años”.

La Vicepresidenta felicitó a los militares que ascendieron a generales, así como a los nuevos subtenientes del Ejército.

También leyó tres mensajes escritos por hijos de uniformados, quienes agradecieron la labor de sus progenitores. La ceremonia se cumplió acatando las medidas de bioseguridad por el coronavirus.

Más temprano, Muñoz entregó una ofrenda floral en el monumento a los Héroes de la Plaza de la Independencia, en el Centro Histórico de Quito. En el acto también participaron los representantes de todas las funciones del Estado.

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