Este 6 de agosto Bolivia cumple 195 años de Independencia bajo un panorama completamente diferente al vivido al de los años anteriores.

Es notable la ausencia de desfiles cívico – militares y de colegiales vestidos con trajes típicos o luciendo sus mejores galas para entonar las sagradas notas del himno nacional como se solía apreciar en los nueve departamentos del país y hasta fuera de nuestras fronteras en reuniones de la comunidad boliviana.

Este 2020 no se escucha el sonar de las trompetas, bombos o platillos de las bandas de guerra que atravesaban largos tramos en honor a la patria y honrando  la memoria héroes y heroínas  que ofrendaron su vida para la liberación e independencia de nuestro país.

Las masivas concentraciones que se denotaban por ejemplo para la entrega de ofrendas florales o esperando el mensaje presidencial en lugares estratégicos como la plaza Murillo, quedan hoy en el recuerdo debido a la pandemia del coronavirus que prácticamente ha dado un giro radical a la dinámica de la sociedad en su conjunto.

Calles vacías y en silencio es la característica de este año a diferencia de otros donde decenas de vendedoras se apostaban en las calles más transitadas de las ciudades capitales ofreciendo escarapelas, la tricolor boliviana o la Wiphala  para ser adquiridos con el fin de embanderar edificios públicos, privados y viviendas.

La participación de campesinos, indígenas y organizaciones sociales en la Parada Militar de las Fuerzas Armadas que se solía organizar para el 7 de agosto es otra de las actividades que ha quedado suspendida debido a que se debe cumplir con las normas de distanciamiento social para evitar se eleven las cifras de contagiados por el covid-19 que ha generado temor entre la población.

Así se celebra estas fiestas patrias esperando mejores días para Bolivia, la patria que alberga los anhelos de un  pueblo que hoy  clama por bienestar y salud.

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