Durante el lanzamiento del Sello Social #UnidosPorLasVíctimas hombres y mujeres víctimas de la violencia mostraron sus emprendimientos en líneas productivas de accesorios, agricultura, alimentos y bebidas, productos ancestrales y artesanías, entre otros.

Dicha actividad, que se transmitió este miércoles a través de las redes sociales de la entidad, tuvo como objetivo promover el fortalecimiento y la productividad de las víctimas del conflicto en el desarrollo de sus proyectos, tal como lo confirmó la subdirectora general de la Unidad, Lorena Mesa, al decir que “a hoy podemos decir que en dos meses ya contamos con un total de 986 emprendimientos caracterizados, de los cuales el 93% son emprendimientos de mujeres víctimas del conflicto y a nivel poblacional, la población negra e indígena tienen una alta incidencia en los procesos productivos asociativos y tradicionales, sumando casi un 20% del total de emprendimientos caracterizados”.

Parte del proceso es que la entidad recibe la información de los emprendimientos allegados a la entidad desde diferentes fuentes de información e inicia con el proceso de caracterizar la oferta y capacidad productiva, distributiva y divulgativa, nivel de formalización y conocimientos técnicos y financieros con los que cuentan.

Cabe resaltar que, dentro del universo de emprendedores y emprendedoras caracterizadas, el 11 % son productores con algún tipo de discapacidad y la mayoría de la población emprendedora está entre los 32 y los 60 años de edad. “Nuestra primera meta es lograr caracterizar a cada una de las más de 9 mil personas que se han identificado como emprendedoras, y que hacen parte del Registro único de víctimas”, indicó Mesa al resaltar que hay 986 emprendimientos que están inscritos en las líneas productivas de construcción, cuidado personal, producciones culturales y deportivas, ganadería, lencería y productos para el hogar, producción de ropa y calzado, entre otros. Entre estos, un 58% se desarrollan en el campo colombiano, a través de procesos agrícolas y pecuarios.

“Tenemos como aliados a la empresa privada, cooperación internacional, entidades del gobierno que ayudarán a que los emprendimientos se encadenen y puedan comercializar, por eso juega un papel importante el sello social pues va a identificar los emprendimientos de las víctimas para que la comercialización sea éxito”, afirmó Mesa.

Voces de los emprendedores

La diseñadora de modas Cleiner Cabadías, en Quibdó comentó que “esa buena utilización de los recursos para invertirlos en los emprendimientos es uno de los factores claves que hay que tener en cuenta y es muy importante para nosotros los empresarios”.

Para Dora Sánchez y Luzmarelys Escandón, dueñas en Barranquilla de Artesanas de Grass Accesorios Atlántico, no hay impedimento para luchar por sus sueños: “comencé con $50 mil que me prestó mi hijo y hoy ya tenemos taller de orfebrería, también tejemos a mano y trabajamos piedras semipreciosas”, comentó Dora.

También en Barranquilla, Nicolás Correa, trabaja en su empresa de dulces típicos y con orgullo comenta sus inicios: “nacimos con $30 mil y gracias a una receta familiar hemos crecido y ahora nos hemos tecnificado. Muchas gracias a la Unidad de Víctimas”.

Es así como la Unidad hace un reconocimiento a quienes le apuestan a la reconstrucción de sus proyectos de vida, tejiendo desde el núcleo de su entorno social, familiar, local, comunitario y nacional, aportando a la reactivación económica de Colombia, es por ello que este es un distintivo que la Unidad para las Víctimas otorga a productos y servicios hechos por emprendedores y emprendedoras que hacen parte del Registro Único de Víctimas del conflicto.

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