El 11 de septiembre del año 2001 quedó grabado como uno de los peores capítulos en la historia de la humanidad, el acto terrorista por el que pasaron los Estados Unidos dejó alrededor de 3,000 personas muertas, y provocó una de las guerras más sangrientas de los últimos años.

Para el ataque terrorista, un grupo coordinado de hombres secuestran cuatro aeronaves comerciales, con el objetivo de estrellarlos en blancos específicos.

Dos de ellos se dirigieron al corazón del World Trade Center (WTC) en el bajo Manhattan, en Nueva York, las llamadas Torres Gemelas, las cuales, minutos después terminaron colapsando.

Un tercer vuelo consiguió estrellarse en el Pentágono, ubicado en Washington, y un último vuelo colapsó en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania. Su objetivo, según teorías, era el Capitolio, sede del gobierno estadounidense; sin embargo falló en su objetivo tras el intento de pasajeros y tripulación de tomar el control de la aeronave.

En diciembre del 2001 se conoció que Osama Bin Laden, se atribuye los ataques terroristas del 11 de septiembre, los cual confirmaba al régimen de Al-Qaeda como responsable.

La respuesta de Estados Unidos fue contundente. Afganistán, el refugio de Al Qaeda, fue invadido un mes después comenzando un conflicto bélico de 20 años, en la llamada “guerra contra el terrorismo”.

 El mundo cambió ese día y dos décadas después la fecha sigue siendo motivo de duelo por las víctimas y homenaje para los héroes.

Las piscinas colocadas en las bases de las torres representan, según su arquitecto Michael Arad, “la ausencia hecha visible”, porque el agua fluye hacia vacíos que nunca se llenan.

Lo que sucedió esa mañana del año 2001 ya fue relatado de todas las maneras posibles, tan sólo en la última semana se estrenaron 10 documentales en la televisión por streaming que van desde el que explica el ángulo en que se incrustaron los aviones con respecto a la carga de combustible hasta el de Spike Lee que desbarata todas las ideas locas de las conspiraciones que continúan dando vuelta por las redes sociales.

Desde ese día, el mundo perdió libertades básicas. Los aeropuertos se convirtieron en guarniciones militares. La seguridad fue el centro de todas las decisiones.

También surgieron las cárceles clandestinas y el infame campo de confinamiento de Guantánamo que todavía continúa abierto a pesar de la promesa de cuatro presidentes de desmantelarlo.

Ahora quedan las consecuencias de la recién salida desastrosa de Afganistán, la expansión del ISIS y otros grupos terroristas, la guerra por el liderazgo global de Estados Unidos y China y lo que pueda traer la revolución científico-tecnológica que está en pleno desarrollo.

Veinte años más tarde, el 11 de septiembre ya quedó para los libros de historia, aunque su legado de incertidumbre perdura.

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